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Sobre anacronismos y cambios del sistema educativo

Posted in educación by Teresa Marín on 14 marzo 2011

Ayer, el programa Redes de Eduard Punset emitió en la 2 un capítulo titulado El sistema educativo es anacrónico. En él se ponía en evidencia cómo el actual sistema educativo responde a un modelo basado en la producción que responde a las necesidades de la revolución industrial. Hoy este modelo está desfasado, ya que las necesidades actuales son otras.


Ken Robinson: Cambiando paradigmas en la educación.

Según planteaba Ken Robinson en la entrevista del programa de Redes y en esta otra presentación, se espera que la educación cumpla tres necesidades básicas:

La primera de carácter económico, consistiría en permitir mejorar la situación económica de los individuos y de los contextos sociales. Si la educación se basa en modelos económicos caducos el resultado será un fracaso. Esto ya lo estamos sufriendo hoy.

La segunda es cultural y trataría de ayudar a los individuos a comprender el mundo que les rodea y su lugar en él. No es suficiente conocer la cultura local. Hay que conocer las transformaciones culturales actuales y cómo ubicarse en ellas.

La tercera cubriría necesidades personales. El sistema educativo debería ayudar a las personas a conocer y potenciar sus habilidades y minimizar sus limitaciones. Esto, como decía Robinson, no es habitual en el actual sistema educativo.

En relación a esté último aspecto, aunque muchos empiecen a reconocer su importancia en todos los niveles educativos, es obvio que resulta difícil gestionar las inteligencias múltiples y las habilidades personales en un sistema educativo estandarizado y masificado. Aunque en la teoría se proponga que el centro del modelo de enseñanza deba ser el aprendizaje del estudiante, el desfase con la práctica sigue siendo profundo. En este aspecto se ponen en evidencia la necesidad de cambios no solo en la mentalidad del profesorado sino también en la organización y la gestión educativa. De poco sirve plantear reformas si no se acompañan de los recursos y la estructuración necesaria para hacerlas viables. Implantar reformas necesarias en tiempos de recortes de personal y medios no parece la mejor estrategia.

Siguiendo con la entrevista a Robinson, me parece importante y clarificador el análisis que hacía sobre los orígenes del actual sistema educativo. Existía en el siglo XIX y principios del XX una coherencia en la relación del sistema educativo lineal y estructurado en asignaturas con el pensamiento derivado de la ilustración y su utilidad en el sistema productivo industrial. Pero hoy ya no vivimos ese mundo cultural y económico. El mundo actual se caracteriza por la saturación e inmediatez informativa, la deslocalización de la producción, la multiculturalidad y la fugacidad. Podríamos definirlo como en un entorno de alta complejidad. ¿Qué sentido tienen en un mundo complejo aprender a través de disciplinas aisladas e idealizadas? ¿No sería más útil y necesario aprender capacidades que nos ayuden a seleccionar información útil de esos entornos complejos y a organizarla para sacarle partido en contextos concretos y cambiantes? Esto, claro está, no es nada fácil e implica un cambio de mentalidad y hábitos profundo.

El debate sobre los modelos educativos plantean no solo el cuestionamiento de los criterios de organización del saber en asignaturas estructuradas y jerarquizadas, sino que además obligan a reformular los criterios con los que se elaboran los objetivos y la evaluación en los sistema educativos.


Entre los muchos temas y experiencias que trantan de explorar posibilidades sobre cambios en el sistema educativo quisiera destacar cuatro que me interesan especialmente:


1. La multiafabetización. La importancia de las asignaturas consideradas secundarias en relación a las materias “importantes” tradicionalmente. Hace tiempo que está hablándose de la necesidad de la multialfabetización. Ya no va a ser suficiente con saber leer y escribir en lengua materna, o saber nociones básicas de matemáticas. Quien no sepa leer imágenes, buscar y seleccionar información en distintos ámbitos (incluido internet), y otras lenguas (inglés sobre todo) estará en una situación de desventaja para desenvolverse en el mundo actual. Algunos de estos aspectos están ya reflejado en las actuales normativas europeas sobre competencias básicas en educación, a pesar de que su aplicación es un proceso lento que empieza por una formación previa del propio profesorado y de las instituciones educativas.

De los aspectos nombrados, el menos considerado suele ser el de la alfabetización audiovisual, tema al que se debería prestar más atención en un contexto donde estos medios son omnipresentes. Sobre este tema alertaba José Luis Molinuevo hace unos días en un conferencia a la  que tuve el gusto de asistir en Valencia. Él establecía una interesante separación entre imagen simbólica e imagen como icono. Destacó la importancia de hacer visible lo invisible y la de elaborar criterios icónicos y no solo simbólicos para ser capaces de leer la información compleja de las imágenes. Llamaba la atención sobre la ambigüedad de los mensajes que juegan a confundirnos mediante estímulos contrarios en los distintos canales de estímulo, pero que nos llegan como una unidad (textual, visual y sonoro). Hacía un llamamiento a repensar la educación de la imagen y a recuperar  una estética de la ambigüedad como forma de aproximarnos a la complejidad.  Aprender a identificar y leer los  mensajes audiovisuales es cada vez más, no solo un reto educativo, sino también una necesidad, donde la experiencia artística puede jugar un papel fundamental.


2. Aprender a desarrollar competencias y habilidades para potenciar la creatividad. Uno de los aspectos que más me han interesado de las repuestas de Ken Robinson daba a la entrevista del programa Redes es la defensa que hace de la importancia de las artes en la educación y de la integración de arte, ciencia y cultura para aprender a desarrollar la creatividad. Considero también muy valioso la desmitificación de la jerarquía de los saberes en base a criterios de objetividad o subjetividad. Opino que esos prejuicios se retroliamentan en el desconocimiento de las artes y de sus capacidades. Robinson en una presentación muy conocida Las escuelas matan la creatividad profundiza más detenidamente en el tema de la creatividad afirmando que es tan importante como la alfabetización. Sin embargo el sistema de aprendizaje actual la elimina de la educación al penalizar el error y la equivocación.

Relacionado con esto me parece interesante un proyecto experimental que intenta trabajar justamente en las conexiones de la investigación entre arte y ciencia, el proyecto Grid_Spinoza, que centra su atención justamente en la importancia de asumir riesgos y evaluar el potencial del error. Valorar con otra mirada lo que se considera desecho es fundamental. Lo que consideramos error muchas veces no es otra cosa que algo que no esperábamos, algo que no conocemos. Evitando el “error” o desechánlo sin estudiar si puede ser válido es una forma clara de impedir el desarrollo de la creatividad. No es posible desarrollar la creatividad sin riesgo y sin un aprendizaje de habilidades para gestionar el error como parte del proceso de aprender y de innovar. Aprender del error implica una práctica de des-aprendizaje de los valores establecidos como correctos y permitir otras soluciones posibles. Ampliar la visión acerca de lo que nos rodea y de las posibilidades que surgen en el proceso de hacer.


3. Plantear metodologías y criterios de valoración del aprendizaje que tengan en cuenta el proceso, no únicamente el resultado. Esta idea enlaza con la necesidad de potenciar metodologías basadas en “aprender haciendo”. Una educación basada únicamente en resultados no tiene sentido hoy en día. Sin embargo, los criterios de evaluación, los objetivos y las metodologías educativas se siguen planteando más en relación a resultados que a procesos. Estos tres aspectos deberían guardar una coherencia entre sí. Es mucho más difícil evaluar procesos que resultados, entre otras cosas porque los procesos son complejos, no lineales, llenos de ramificaciones, incertidumbres y cambios. Es decir, son complejos, como la vida misma. Respecto a los retos de la educación relacionados complejidad puede ser interesante consultar el libro de Edgar Morin  Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.

Metodologías como el aprendizaje basado en proyectos o en problemas (PBL), las metodologías de aprendizaje colaborativo, o la elaboración de entornos  o redes pernsonales de aprendizaje (PLE/PLN)  potencian el proceso de aprendizaje y contribuyen a desarrollar capacidades para resolver las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida real. A su vez, estas metodologías requieren de otros criterios de evaluación que permitan valorar y evaluar los procesos como parte fundamental del aprendizaje.


4. Por último, la integración del aprendizaje formal e informal. En el contexto social actual se ven cada vez más difuminandas las fronteras entre el aprendizaje formal e informal. Las TIC’s con su enorme potencial están presentes en todas las esferas de la vida. Deberíamos intentar aprovechar e integrar ese potencial en los procesos de aprendizaje para optimizar la energía y la motivación de los actuales y futuros estudiantes.

Sobre este tema hay bastante gente trabajando desde hace años, bajo nombres como educación expandida, edupunk, y otras denominaciones. En los próximos días está previsto la publicación del un libro sobre este tema: Aprendizaje invisible. Hacia una ecología de la educación de Cristóbal Cobo y John Moravec.

Incluyo como aperitivo una entrevista realizada dentro de este proyecto a Ismael Peña . En ella se plantean algunos puntos esenciales sobre este debate, como la desinstitucionalización de la información, o la imbricación de la formación en espacios y debates reales.